Cada año llega con sus promesas de tendencias revolucionarias, pero la mayoría se olvidan antes de que termine la temporada. Llevo tiempo observando qué cambios realmente se consolidan en hogares españoles, y esto es lo que veo en 2025.
El minimalismo que ya no es frío
El minimalismo de los años noventa, con sus superficies blancas y la ausencia total de decoración, ha evolucionado hacia algo más habitable. Lo llaman "minimalismo cálido" y la descripción es bastante precisa: menos objetos, pero más textura. Menos color, pero más materia.
En proyectos recientes que he seguido en Madrid y Valencia, los propietarios están eligiendo lino natural para tapizar sofás, madera con veta visible para suelos y paredes con acabado de cal o yeso artesanal. El resultado es austero en cantidad pero rico en sensación táctil.
La diferencia con el minimalismo anterior está en la escala humana: los muebles tienen bordes más redondeados, los tejidos son más gruesos y las superficies aceptan la imperfección. Una pared de cal con variación de tono ya no es un defecto, es parte del carácter del espacio.
Imagen: Wikimedia Commons
Los colores tierra se instalan con firmeza
Hace tres años el verde salvia era la respuesta a todo. Antes fue el azul marino oscuro. Este año los colores tierra, desde el arcilla hasta el terracota pasando por ocres y marrones suaves, están dominando paletas de pintura y elecciones de mobiliario.
Lo interesante es que estos tonos funcionan especialmente bien en hogares españoles. La luz mediterránea, más intensa y más dorada que en el norte de Europa, potencia estos colores en lugar de saturarlos. Lo que en un piso de Berlín puede parecer demasiado oscuro, en un apartamento de Sevilla con ventanas orientadas al sur adquiere una calidez completamente distinta.
He probado tres marcas de pintura con gamas tierra en condiciones de luz española real: Farrow & Ball tiene algunos de los mejores ocres, aunque el precio es elevado. Para presupuestos más ajustados, Bruguer y Valentine tienen opciones comparables en términos de cobertura y durabilidad.
Espacios que cambian de función
La pandemia aceleró un cambio que ya estaba llegando: la necesidad de que una misma habitación sirva para trabajar, descansar y recibir visitas. En 2025 este enfoque se ha vuelto más sofisticado.
Los diseñadores con los que he hablado hablan de "capas" en el espacio: mobiliario ligero y desplazable, iluminación en circuitos independientes y particiones que se pliegan o giran. No se trata de llenar cada rincón de muebles multifunción baratos, sino de pensar el espacio con más inteligencia desde el principio.
En una reforma que seguí en Barcelona, el comedor se diseñó con una mesa extensible de nogal macizo y sillas apilables de aluminio lacado. De lunes a viernes funcionaba como escritorio para dos personas. El fin de semana admitía ocho comensales. La clave era que ninguno de los dos usos parecía provisional.
Imagen: Wikimedia Commons
La iluminación como elemento de diseño
La iluminación siempre ha sido importante, pero durante mucho tiempo se trataba como un último paso: se coloca el techo, se pone un foco empotrado y listo. Lo que veo en 2025 es que se piensa desde el principio del proyecto.
Esto implica mezclar fuentes de luz a distintas alturas: luz de techo para orientación general, lámparas de pie o de mesa para zonas concretas y luz indirecta para crear ambiente. El LED ha democratizado este enfoque porque permite graduar la temperatura de color y la intensidad sin instalar múltiples circuitos.
Un detalle práctico: la temperatura de color importa más de lo que parece. Luces por encima de 4000K se perciben como frías y clínicas. Entre 2700K y 3000K es el rango más habitual en vivienda, y funciona bien con paletas tierra y maderas naturales. Según datos de IDAE, cambiar a LED inteligente puede reducir el consumo eléctrico en iluminación hasta un 75%.
Lo que probablemente no dure
No todo lo que aparece en revistas de interiores se consolida. En mi experiencia, hay algunas tendencias actuales que tienen pinta de modas pasajeras. Las superficies espejadas en cocina, por ejemplo, son fotogénicas pero difíciles de mantener limpias. Los tonos pastel muy saturados en paredes funcionan bien en fotos pero cansan con el tiempo.
También veo exceso de plantas en interiores que se muestra en redes sociales pero que en la práctica requiere condiciones muy específicas de luz. La selva interior está bien si tu casa tiene ventanas orientadas al este o sur y tiempo para el mantenimiento. De lo contrario, es mejor optar por dos o tres plantas resistentes bien elegidas.